La flota perdida de Napoleón.

La flota que había llevado a Bonaparte y a sus científicos a Egipto fue destruida por Nelson durante la famosa batalla de Aboukir, en la bahía al noreste de Alejandría, el 1 de agosto de 1798. Los restos del buque insignia de esta flota, el Orient, fueron descubiertos por Jacques Dumas en 1983. En 1998, trece años después de la muerte de su iniciador, la excavación de la Orient fue reanudada por Franck Goddio y continuó durante varios años. Además de la Orient, con un tonelaje de más de 2700 toneladas y que llevaba 126 cañones, se descubrieron las fragatas Artémise y Sérieuse. El Serious, el barco más pequeño de la flota, se hundió en un intento desesperado de bloquear el camino de la flota británica. Se encontraron siete anclas pertenecientes a diferentes barcos alrededor del Orient. Ayudan a reconstruir las posiciones exactas de algunos barcos justo antes de la tremenda explosión que destruyó el Orient. Uno de los resultados más notables del trabajo del IEASM, dirigido por Franck Goddio, es la creación de mapas detallados de los fondos marinos de la bahía de Aboukir. Estos mapas nos permiten comprender el posicionamiento de los barcos durante la batalla y arrojan luz sobre las tácticas de ambos bandos, así como sobre el curso de la batalla. La disposición de los restos del Orient y su dispersión en más de medio kilómetro cuadrado ha llevado a la conclusión de que el gigantesco buque de guerra no fue destruido por una sola explosión, como se pensaba, sino por dos explosiones casi simultáneas. Además de los cañones, las armas y la munición, se encontraron numerosos objetos de uso cotidiano que aportan una valiosa información sobre la vida diaria a bordo y sobre la tripulación de los barcos. Además, se descubrieron numerosas monedas de oro, plata y cobre procedentes de Francia, algunas de las cuales se remontan a la época de Luis XIV, otras a la de Luis XV y la mayoría a la de Luis XVI. Más sorprendentes aún son las monedas de oro procedentes de Malta, el Imperio Otomano, Venecia, España y Portugal, que sugieren que podrían formar parte del tesoro maltés que Bonaparte, en su camino a Egipto, había saqueado. Publicación en curso.